viernes, 9 de marzo de 2012

LA CRUZ Y MI FORMA DE ENTENDERLAS



LA CRUZ EN LOS PUEBLOS
Me pasa al igual que, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, famoso escritor gallego, que redactó este texto hermoso, perteneciente a su obra COUSAS.
En sus cuatro lados, con su entorno cuadrangular, estan inscritos, los ciudadanos muertos en la violenta Guerra Civil.
Es fácil de entender y pensar porque me vengo a refugiar en este escritor.
Lo traduzco del gallego al castellano y me ajusto según mi leal saber y entender a realizar una traducción acorde a lo que escribió:
"Donde hay una cruz hubo siempre un pecado, y cada cruz es una oración de la piedra que hizo bajar el perdón del Cielo, por el arrepentimiento de los que pagaron y el sentimiento general de quienes lo hicieron.
¿Tenéis reparadas nuestras cruces aldeanos? Pues repararlas.
La Virgen de la Angustia, labrada en el reverso de muchas cruces de piedra, no es la Piedad de los escultores; es la Misericordia creada por los escultores.
 Para los constructores de artistas Jesucristo es siempre pequeño, siempre es el niño porque él es el hijo, los niños siempre son pequeños en el regazo de nuestras madres.
Reparemos nuestras cruces y descubriremos nuestros tesoros”
Cada municipio estudiado, guardo un respetuoso recuerdo por cada rincón, peña, cruz, piedra, árbol, legajos históricos, vestigios arqueológicos, caminos, recodos, montículos o explanadas, todos ellos guardan una pequeña leyenda o historia.
A veces violentas, como esta, donde se hallan grabados, sobre la cruz, hijos de Santiz, muertos en guerra fratricida. Hombres que, al igual que el otro bando, fueron víctimas de las circunstancias, para todos ellos, lo mismos para unos que para otros, mi mayor recuerdo.
Otras llenas de pobrezas, algunas huidas en estampida de judíos, árabes, visigodos, e incluso de emigrantes que
no han encontrado en su entorno, una adaptación o el cariño de los nativos.
En la mayor parte de las veces, extrañas historias, que me llegan al alma, cual ciudadano errante, por ellos me gusta recoger, captar y plasmar aquello que puede hacer historia, contado por sus gentes.
Al igual que los cruceiros se hallan a la entrada o salida de los pueblos y cuenta la leyenda que cuando alguien salía de viaje se descubría ante ella para que tener una feliz ida y vuelta.
Siempre una oración y un descubrimiento de boina era el rito.
El regreso de un hijo era bien acogido, cuando no han regresado sólo nos queda su sempiterno recuerdo.
JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ PEÑA